Reseña: Tuareg, de Alberto Vazquez-Figueroa


Sinopsis

Una apasionante epopeya que es a la vez un canto a uno de los pueblos más singulares del mundo.

Los tuareg constituyen un pueblo altivo cuyo código moral difiere del de los árabes. Auténticos hijos del desierto, los tuareg no tienen rival en cuanto a sobrevivir en las condiciones más adversas.

El noble inmouchar Gacel Sayah, protagonista de esta novela, es amo absoluto de una infinita extensión de desierto. Cierto día llegan al campamento dos fugitivos procedentes del norte, y el inmouchar, fiel a las multiseculares y sagradas leyes de la hospitalidad, los acoge. Sin embargo, Gacel ignora que esas mismas leyes le arrastrarán a una aventura mortal...

Reseña

Para mi esta es, no solo una de las mejores novelas de Alberto Vázquez-Figueroa, si no una de las mejores novelas de aventuras que he leído en mi vida. De hecho, fue la que convirtió a su autor en un auténtico superventas, y una vez que se lee, es fácil entender por qué.

Se trata de un libro corto y muy ágil, por lo que resulta bastante accesible, y aunque la trama que ofrece no es que sea demasiado compleja, resulta perfecta para mostrarle al lector como es la cultura de los tuareg, su orgullo como pueblo, su capacidad para enfrentarse a cualquier adversidad con valentía por dura que ésta sea, o las reglas por las que se rigen, gracias a las cuales han logrado salir adelante durante siglos en uno de los parajes más implacables y a la vez atractivos del planeta como es el desierto, entorno extremo en el que se mueve Gacel Sayah, el protagonista indiscutible de la novela, un tuareg especialmente orgulloso de su legado, dispuesto a llegar hasta donde sea necesario para cumplir con las leyes del desierto en torno a las cuales ha construido toda su vida, y por las que está dispuesto a matar y a morir si es necesario.

Me parece especialmente notable la destreza con la que Vazquez-Figueroa logra describir los peligros del Sahara, como la hostilidad del entorno o el clima extremo e implacable que acompaña al lector en todo momento, llegando incluso a hacerle sentir sed en algunos momentos claves de la trama. Hasta ese punto resulta absorbente la historia.

Resumiendo. Para mí, Tuareg es una auténtica obra maestra de la literatura, una novela de aventuras imprescindible que todo el mundo debería leer. Hacía mucho que no disfrutaba tanto de una lectura. Por ponerle una pega, decir que, en mi opinión, el final no le hace justicia al resto de la historia, y entiendo lo que Vazquez-Figueroa trata de transmitir mostrando la decadencia de una sociedad milenaria condenada a desaparecer ante el corrupto progreso que todo lo devora, pero me da la impresión de que no encaja con el resto del relato, resultando algo forzado y fuera de tono, aunque no tanto como para estropear la experiencia que supone leer ésta joya de novela.


Autor

ALBERTO VÁZQUEZ-FIGUEROA. Nació en 1936, el año en que empezó la guerra civil española. El principio de su vida está marcado por esa circunstancia histórica, pues su padre, sus tíos y su abuelo fueron encarcelados o deportados. A esta tragedia se une otra personal: en 1949 fallece su madre, y él, con trece años, es enviado con sus tíos al Sahara, donde pasará el resto de su infancia y adolescencia.

La vida en el desierto, sus habitantes y su dureza le marcan en todos los sentidos. En 1954 vuelve a Santa Cruz de Tenerife donde completa el bachillerato y decide estudiar periodismo en Madrid. Paralelamente a sus estudios, logra una plaza como profesor de submarinismo en el buque escuela Cruz del Sur, lo que le ocupará durante dos temporadas: 1957-1958. En enero de 1958 dirige el equipo de buceadores que rescata los cadáveres del fondo del lago de Sanabria, adonde han sido arrastrados por la rotura de una presa.

Al acabar la carrera viaja a África central, de donde vuelve con grandes reportajes que publica en el prestigioso semanario Destino. Tras varios años como corresponsal viajero de la citada revista, empieza a trabajar como enviado especial para La Vanguardia y para Televisión Española, cubriendo los conflictos bélicos más importantes de la época.

Poco a poco consigue compaginar sus grandes pasiones y hacer de ellas su modo de vida: la literatura, la aventura, los viajes… Al principio publica libros sobre los lugares lejanos y en cierto modo exóticos que conoce como periodista (África encadenada, La ruta de Orellana, Galápagos…), pero después empezará a publicar también novelas (Manaos, Tierra virgen, Quién mató al embajador…).

El éxito le llega con Ébano y, sobre todo, con Tuareg. Muchas de sus novelas son adaptadas al cine, industria con la que empieza una larga relación, ya que ha sido director, guionista y productor.

Entre sus obras más destacadas también pueden citarse Sicario, El perro, El señor de las tinieblas, Coltán y las sagas Océano y Cienfuegos.



Para terminar y como dato curioso, decir que en 1984 se estrenó una adaptación cinematográfica de la novela, una producción italiana de serie B en la que Gacel Sayah fue interpretado por Mark Harmon, que muchos conoceréis de la serie de televisión NCIS. Cuando la vi, no pude evitar pensar en lo curioso que resultaba que la película Tuareg, siendo tan fiel a la maravillosa novela original salvo algunas excepciones sin importancia, pudiera ser tan rematadamente mala; la producción es cutre, la banda sonora mediocre, carece de ritmo, está mal actuada... en fin, un desastre, aunque siempre tendré la esperanza, viviendo en la época de los remakes como vivimos, de que algún día nos llegue una nueva versión que le haga justicia, y sí, ya sé que es muy complicado por no decir imposible, pero soñar es gratis.