Reseña: Luz blanca. Calor blanco, de Alexis Brito Delgado

Actualizado: ene 28


Sinopsis

“Luz Blanca/Calor Blanco” es una novela que se inscribe en la tradición de los mejores policiales negros, pero aportando un estilo novedoso, despojado y brutal. Un cazador de cabezas adicto a la heroína, infalible y despiadado, es arrojado por una serie de vicisitudes a enfrentarse con sus emociones —sepultadas en la insensibilidad propia de su adicción— en medio de un raid de violencia que no da resuello, confiriendo a la historia una dinámica vertiginosa.


Reseña

Lo primero que tengo que decir es que la novela me ha parecido realmente buena; está bien escrita, su ritmo es frenético y la ambientación resulta muy acertada, de hecho, hacía mucho que no disfrutaba tanto de una historia tan cruda y oscura.

La acción está contada desde el punto de vista de un toxicómano que trata de desengancharse desesperadamente de la heroína que le está destruyendo por dentro, y cuenta con todos los elementos del género en el que se encuadra; bajos fondos, gente despreciable, hasta timbas de carta ilegales en lavanderías, todo un clásico, elementos a los que el autor sabe sacar partido, tomándose su tiempo en seguir al personaje principal de un punto a otro, mientras éste reflexiona sobre sus sentimientos (o más bien falta de ellos por culpa de su adicción a las drogas) y sobre todo cuanto le rodea, mientras se muestra el entorno sórdido y decadente en el que se mueve, así como su interacción con las pocas personas con las que se relaciona, que impiden que se pierda del todo en su propia decadencia, todo ello salpicado de continuas referencias a la cultura underground y el rock experimental, que ayuda a crear una atmósfera decadente y depresiva que te acompaña durante toda la lectura y te ayuda a meterte en la época y en el contexto en el que está ambientada. Eso hace que la historia tarde en arrancar, algo que aquí resulta beneficioso, ya que establece una base muy sólida sobre la que se construirá posteriormente una historia tan absorbente como violenta.

Por otro lado, la novela trata temas y situaciones muy duras, describiendo de forma explícita escenas que pueden resultar muy incómodas para el lector, incluso escatológicas en más de una ocasión, pero esto, lejos de ir en contra del relato, lo benefician considerablemente al proporcionarle una capa de autenticidad a la historia que otras novelas que se preocupen más por lo políticamente correcto nunca podrán conseguir.

En cuanto al héroe de ésta historia, lo primero que hay que dejar bien claro es que en realidad no es tal cosa, ni siquiera se le podría catalogar de antihéroe. Aquí estamos hablando de un villano con todas las letras. Möhler Stark es una auténtica basura de ser humano, un asesino a sueldo adicto a la heroína, sádico, xenófobo, misógino, retrógrado, violento, frío y despreciable a todos los niveles, un psicópata muy peligroso, pero que a la vez resulta patético al verse incapaz de enfrentarse a la vida sin meterse una dosis, razón por la cual se odia a sí mismo, y aunque hay muchos ejemplos en la literatura y el cine de personajes malvados con los que se termina empatizando a medida que se va redimiendo de sus actos despreciables, éste es, en mi opinión, un personaje imposible de redimir, pues a lo largo de la novela le vemos hacer cosas tan oscuras y despreciables, que no tardas en llegar a la conclusión de que lo único que merece es morir agonizando en un callejón oscuro, pero que a la vez resulta extrañamente magnético y atractivo para el lector; deseas que ese sujeto repugnante pague por todas las cosas horribles que hace a lo largo del relato, pero al mismo tiempo tienes la necesidad de seguir sus andanzas con morbosa curiosidad, devorando las páginas con ansia hasta darle fin a una novela frenética que desde luego no tiene desperdicio, porque sí, puedes odiar al protagonista con todas tus fuerzas, pero te atrae igualmente.

Si tuviera que ponerle alguna pega a ésta historia, diría que la novela tarda en dejarte más o menos claro que está ambientada en los años 70, algo que se termina intuyendo gracias a alusiones y referencias vagas, y eso puede sacarte un poco al principio, aunque es un problema muy menor. Lo que sí me ha rechinado algo más ha sido que el autor establezca una serie de conveniencias en el último tramo del libro para poder llegar hasta donde quiere llegar, dándole a la novela un final que a mi juicio resulta bastante precipitado y abrupto. Y ojo, no me parece mal que la historia deje preguntas sin contestar, quedando así abierta a nuevas aventuras, pero es que aquí todo queda demasiado en el aire para mi gusto, como si ésta novela en concreto estuviera sin terminar.

En conclusión, creo que ha quedado más que claro lo mucho que me ha gustado ésta novela, aunque reconozco que no es para todo el mundo debido a la crudeza y oscuridad que contiene entre sus páginas. Aun así, la recomiendo sin duda.




Alexis Brito Delgado.

Nació en Tenerife (España) en 1980. Poeta, narrador, reseñista. Autor de las novelas "Wolfgang Stark: El último templario" (Editorial Seleer, 2012), "Gravity Grave" (Editorial Palabras de Agua, 2014) Y “Némesis” (Serial Ediciones, 2018).


Sus relatos aparecen en I Antología Monstruos de La Razón, I Premio Grup Lobher de Relato Temático 2009, Selección Poesía Erótica Canaria 2013, Steam Tales: Antología Steampunk, Action Tales: Antología Pulp, Blue Bayou y otros relatos negros, Western Tales y Action Tales 2.