Reseña: Los señores del tiempo, de Eva García Sáenz de Urturi

Actualizado: sep 21



Sinopsis

Vitoria, 2019. Los señores del tiempo, una épica novela histórica ambientada en el medievo, se publica con gran éxito bajo un misterioso pseudónimo: Diego Veilaz.

Victoria, 1192. Diago Vela, el legendario conde don Vela, retorna a su villa después de dos años en una peligrosa misión encomendada por el rey Sancho VI el Sabio de Navarra y encuentra a su hermano Nagorno desposado con la que era su prometida, la noble e intrigante Onneca de Maestu.

Unai López de Ayala, Kraken, se enfrenta a unas desconcertantes muertes que siguen un modus operandi medieval. Son idénticas a los asesinatos descritos en la novela Los señores del tiempo: un envenenamiento con la «mosca española» ―la Viagra medieval―, unas víctimas emparedadas como se hacía antaño en el «voto de tinieblas» y un «encubamiento», que consistía en lanzar al río a un preso encerrado en un tonel junto con un gallo, un perro, un gato y una víbora.

Las investigaciones llevarán a Kraken hasta el señor de la torre de Nograro, una casa-torre fortificada habitada ininterrumpidamente desde hace mil años por el primogénito varón. Pero el reverso de tanta nobleza es la tendencia de los señores de la torre a padecer el trastorno de identidad múltiple, un detalle que arrastrará a Estíbaliz a vivir una arriesgada historia de amor.

Unai López de Ayala acabará descubriendo que Los señores del tiempo tiene mucho que ver con su propio pasado. Y ese hallazgo cambiará su vida y la de su familia.


Reseña

Sin llegar a considerarla una mala novela, tengo que decir que ésta me ha parecido, de lejos, la peor de la trilogía.

La historia está contada siguiendo dos líneas temporales; por un lado, en la actualidad, está Kraken y compañía investigando el caso de turno, y por el otro, la novela nos traslada a la edad media donde un conde llamado Diago Vela, tras volver a su villa después de años fuera, trata de desenmarañar un misterio repleto de traiciones, asesinatos y amores perdidos.

Lo primero que tengo que decir es que, personalmente, me ha resultado mucho más intrigante e interesante la trama medieval que la ambientada en la actualidad, y ahí está el primer problema, ya que se supone que es precisamente la investigación de Kraken la que debería mantener nuestro interés, y en mi caso, no ha sido así.

Otro problema que he tenido con ésta novela es ya algo recurrente en la trilogía, y es que unos personajes que se nos describen probablemente como los mejores policías de toda Álava (Ahora mismo no lo recuerdo bien, pero creo que llegan a afirmar que tienen el mejor índice de detenciones de todo el país) toman continuamente decisiones estúpidas que no encajan con lo que se nos ha dicho sobre ellos. En ésta novela en concreto, Estibaliz, la compañera de Kraken, hace algo que no desvelaré, pero no solo es que se trate de una acción estúpida, sino que es tan poco profesional, que a partir de ese momento no pude volver a tomarme a ese personaje en serio por mucho que se repitiese una y otra vez lo buena policía que se supone que es. Simplemente no fui capaz de creerlo.

También decir que ésta novela es la más fantasiosa de las tres, en parte por ciertos aspectos del caso a investigar que, aunque estén basados en trastornos y teorías reales, a mí no terminan de encajarme, y en parte por algo que ocurre que, de nuevo, no puedo desvelar, pero que en mi opinión, hace tambalearse hasta los cimientos el mundo que se nos ha presentado durante la trilogía, llegando a afectar hasta al género de la novela, algo que no me gustó demasiado.

Y para terminar, me gustaría mencionar otra cosa que me ha chirriado bastante, aunque esto ya es algo muy personal, y es que, a éstas alturas de la trilogía no podía dejar de preguntarme cuantos asesinatos rituales y extraños pueden producirse en una ciudad como Vitoria, que tiene una población de poco más de 250.000 habitantes, pero como digo, esto no es un problema de la novela, más bien una apreciación personal que no me dejó disfrutar de la historia como es debido.

En definitiva, es una novela amena y entretenida que supone un buen cierre de trilogía, pero que no le hace justicia a las dos entregas anteriores.


Autora

Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria) publicó en 2012 su primera novela La saga de los longevos que se convirtió en un fenómeno de ventas y fue traducido al inglés con una gran acogida tanto en Estados Unidos como en Reino Unido. En 2014 vio la luz la segunda entrega de la saga, Los hijos de Adán, y también la novela histórica Pasaje a Tahití. En 2016 publica El silencio de la ciudad blanca, un thriller apasionante ambientado en su ciudad natal, que ha supuesto un gran éxito de crítica y ventas en nuestro país y cuyos derechos de traducción ya han sido vendidos a diferentes países y está en proceso de adaptación cinematográfica. Con El silencio de la ciudad blanca arranca una trilogía de la que Los ritos del agua es la segunda entrega.

Los señores del tiempo es la tercera novela, el desenlace de la Trilogía de la Ciudad Blanca.