Reseña: El fin de la muerte, de Cixin Liu


Sinopsis

El desenlace de la magistral trilogía de ciencia ficción con 4 millones de lectores en China, convertida en un best seller de The New York Times y de Spiegel.

Tras El problema de los tres cuerpos y El bosque oscuro, la tensa espera de la humanidad concluye ahora con un último episodio, tan extraordinario como los anteriores, lleno de ideas electrizantes y una calidad de obra maestra.

Ha pasado medio siglo de la batalla del Día del Juicio Final y la Tierra goza de una prosperidad sin precedentes gracias al conocimiento transferido por Trisolaris. Mientras la ciencia humana avance y los trisolarianos adopten la cultura terrícola, ambas civilizaciones podrán convivir sin temor a ser destruidas. Pero con la paz la humanidad se ha vuelto autocomplaciente. Después de una larga hibernación, Cheng Xin, una ingeniera aeroespacial de comienzos del siglo XX, despierta en esta nueva era. Su mera presencia, sumada a cierta información sobre un proyecto olvidado desde el principio de la Crisis Trisolariana, podría alterar el frágil equilibrio entre ambos mundos... ¿Alcanzará el ser humano las estrellas, o morirá en su cuna?

El fin de la muerte, galardonado con el Premio Locus 2017 y nominado al Hugo 2017, es el desenlace de la magistral trilogía de ciencia ficción china que ha conquistado a cinco millones de lectores en todo el mundo.

Cixin Liu es el escritor de ciencia ficción más relevante de China, capaz de llevarse el Premio Hugo 2015 a la mejor novela, deslumbrar a lectores y medios de los cinco continentes y conseguir prescriptores de la talla de Barack Obama, Mark Zuckerberg o George R.R. Martin.


Reseña

Me duele decir esto teniendo en cuenta lo mucho que he disfrutado de las dos entregas anteriores, pero éste cierre de trilogía me ha parecido insufrible, hasta el punto de tener que hacer un verdadero esfuerzo por terminar de leerlo, algo que me ha costado horrores.

La novela es excesivamente larga, de hecho, diría que sobra tranquilamente la mitad del libro, y es que a pesar de que hay mucho que contar y muy interesante, Cixin Liu o se recrea en detalles que no importan a nadie, o en largas y tediosas descripciones de la “ciencia” que hay detrás de los sucesos que ocurren a lo largo de la historia, y aunque en las anteriores novelas también lo hacía, lo cierto era que les venía hasta bien, pues servía para comprender lo que ocurría y se limitaba a exponer lo justo y necesario para que el lector pudiera seguir la trama sin problemas. En ésta ocasión, por el contrario, Cixin Liu falla estrepitosamente, pues es incapaz de explicar todo cuanto ocurre en su novela de forma eficaz, a pesar de recurrir a largos textos explicativos que solo sirven para desesperar al lector, en una historia que deja de lado la ciencia ficción especulativa en la que se apoyaba en las dos primeras entregas, para tirar más por el camino de la fantasía más filosófica y cargante, y aunque la crítica hacia la especie humana sigue estando intacta, ahora resulta forzada y excesiva.

Cheng Xin, la protagonista de ésta nueva historia tampoco sale bien parada; queda claro que es un personaje diseñado para despertar ternura, pero lo único que he sentido hacia ella ha sido desprecio; resulta infantil, excesivamente ingenua, empática con todo la que la rodea hasta puntos aborrecibles, insoportable y por mucho que el autor insista en que es una científica muy inteligente, a mi me ha parecido increíblemente estúpida.

Las tramas y subtramas que forman la novela resultan, a priori, interesantes e imaginativas, pero el autor se las ingenia para hacerlas aburridas hasta el punto de que te deja de importar nada de lo que te explica y lo único que quieres es que éste suplicio acabe de una vez.

En resumen, que si te preguntas si es posible que una novela con robots asesinos, naves espaciales, genocidios, batallas y especies alienígenas resulte tediosa, la respuesta es sí, Cixin Liu te muestra paso a paso como conseguirlo.



Cixin Liu

Es uno de los mejores escritores de ciencia ficción de la actualidad en China y el más conocido sin duda alguna. Ha ganado en numerosas ocasiones el premio Galaxy y en otra ocasión el Premio Nébula. Nacido en 1963 en la ciudad de Yangquan, dejó su trabajo como ingeniero en una central eléctrica para dedicarse por completo a la escritura.

Entre sus influencias más destacadas está la obra de Arthur C Clarke. Su obra más conocida es El problema de los tres cuerpos, que mereció el premio Hugo 2015, la primera vez que se entrega a una obra no escrita originalmente en inglés que reposa en la mesilla de noche de Barack Obama o Mark Zuckerberg, según ellos mismos han confesado.