Reseña: El último Tuareg, de Alberto Vazquez-Figueroa

Actualizado: jul 28


Sinopsis

Más de treinta años después de la publicación de su mítica novela Tuareg, Alberto Vázquez Figueroa vuelve sobre el tema que mejor conoce: la vida de los «señores de las arenas» y la eterna lucha que mantienen por intentar conservar las antiquísimas costumbres que han hecho de ellos un pueblo admirado y respetado. En esta ocasión la trama se desarrolla en la inmensa soledad del desierto del norte de Mali, donde la barbarie de los extremistas que intentan crear un Estado islamista radical está salpicando de sangre el buen nombre de los tuaregs. Contra su voluntad, Gacel Mugtar, un pacífico camionero gran conocedor del desierto, es uno de los encargados de hacer cumplir el código de honor de su raza ejecutando sin piedad y dondequiera que se encuentren a todos aquellos renegados o mercenarios que no renuncien a la violencia. Pero la peor batalla que se verá obligado a librar no será contra los fanáticos, sino contra su propia conciencia. UNA NOVELA APASIONANTE, LLENA DE INTRIGA Y GIROS INESPERADOS, QUE RECUPERA LA ESENCIA DE UNO DE LOS PUEBLOS MÁS SINGULARES DEL MUNDO


Reseña

De las tres novelas que forman la saga Tuareg, ésta es en mi opinión la más trepidante. Las anteriores contaban con un ritmo mucho más pausado, tomándose su tiempo para explicarte el entorno en el que se mueven los personajes, su forma de pensar, los problemas que se les presentan y como les plantan cara. El último tuareg, en cambio, es una novela mucho más dinámica. En esta ocasión, al protagonista de la historia se le encarga la misión de ejecutar a los tuaregs renegados que manchan el buen nombre de su pueblo, aliándose con extremistas o comportándose ellos mismos como tales, por lo que hay más enfrentamientos, tiroteos, emboscadas y acción en general, aunque no por ello es una novela mejor. De hecho, me atrevería a decir que, probablemente, ésta sea la peor de las tres, lo que no significa que sea mala, todo lo contrario.

El mayor problema que yo le encuentro a esta tercera entrega es algo que ya estaba presente en la segunda, aunque menos acentuado, y es que el personaje principal pierde ese aura legendaria que Vazquez-figueroa supo darle al protagonista de la novela original. Así que, si en la primera veíamos como un noble inmochar, un verdadero príncipe del desierto con sus virtudes y sus defectos, se enfrentaba a todo un ejército a lomos de su dromedario mehari para defender el honor de su pueblo, sus leyes y su cultura, aquí tenemos a un hombre corriente que se gana la vida como camionero en el desierto de Mali que, por circunstancias de la vida, se ve empujado a cumplir una misión que le es encomendada por otros, mientras sufre una crisis de fe que le hace cuestionarse todas sus creencias, algo que no deja de ser interesante y atractivo, pero que pierde la fuerza que tenía en especial la primera parte. Aun así, decir que me ha gustado, me ha parecido una novela correcta que, aunque no hace justicia a sus antecesoras, sí es una secuela a la altura de las circunstancias, teniendo en cuenta que Tuareg, es mucho Tuareg.


Autor

Alberto Vázquez-Figueroa nació en 1936, el año en que empezó la guerra civil española. El principio de su vida está marcado por esa circunstancia histórica, pues su padre, sus tíos y su abuelo fueron encarcelados o deportados. A esta tragedia se une otra personal: en 1949 fallece su madre, y él, con trece años, es enviado con sus tíos al Sáhara, donde pasará el resto de su infancia y adolescencia.

La vida en el desierto, sus habitantes y su dureza le marcan en todos los sentidos. En 1954 vuelve a Santa Cruz de Tenerife, donde completa el bachillerato y decide estudiar periodismo en Madrid. Paralelamente a sus estudios logra una plaza como profesor de submarinismo en el buque-escuela Cruz del Sur, lo que le ocupará durante dos temporadas: 1957-1958. En enero de 1958 dirige el equipo de buceadores que rescata los cadáveres del fondo del lago de Sanabria, adonde han sido arrastrados por la rotura de una presa.

Al acabar la carrera viaja a África Central, de donde vuelve con grandes reportajes que publica en el prestigioso semanario Destino. Tras varios años como corresponsal viajero de la citada revista, empieza a trabajar como enviado especial para La Vanguardia y para Televisión Española, cubriendo los conflictos bélicos más importantes de la época.

Poco a poco consigue compaginar sus grandes pasiones y hacer de ellas su modo de vida: la literatura, la aventura, los viajes... Al principio publica libros sobre los lugares lejanos y en cierto modo exóticos que conoce como periodista (África encadenada, La ruta de Orellana, Galápagos...), pero pasando los años empezará a publicar también novelas (Manaos, Tierra virgen, Quién mató al embajador...).

El éxito le llega con Ébano y, sobre todo, con Tuareg. Muchas de sus novelas son adaptadas al cine, industria con la que empieza una larga relación, ya que ha sido director, guionista y productor.

Entre sus obras más destacadas también pueden citarse, Sicario, El perro, El señor de las tinieblas, Coltán y las sagas Océano y Cienfuegos.

En 2010 se alzó con el prestigioso Premio Alfonso X el Sabio con su novela Garoé, de enorme éxito. Con Ediciones Martínez Roca ha publicado, también, El mar en llamas y La bella bestia.